(Música recomendada para acompañar la lectura del texto)
Dos años sin editar cuentos cortos era demasiado tiempo para él así que, sin más dilación, decidió ponerse manos a la obra. Abrió su flamante portátil última generación anhelo de todos sus amigos, buscó la dirección de su web con la idea base para su próxima historia en mente, y se dispuso a escribir en el espacio en blanco dedicado a una nueva entrada.
Inútil. Al tacto de sus dedos en el teclado, una gran descarga atravesó su cuerpo. La máquina dejó de funcionar para siempre, a la par que su corazón.
...al fin y al cabo, nada es perfecto.
© Mary Lovecraft 2011


